Wednesday, August 18, 2010

ALL ABOUT MYSELF: ESTABILIZAR


Recobrar un estado de ánimo equilibrado es un estado mental.
A veces, un equilibrio entre el optimismo y el pesimismo.

POPREFLECTIONS BY MY WISE LOVE


POP AS RELIGION

Dándole vueltas a lo del pop nuestro de cada día, me he percatado – insight que dirían algunos – que lo del tropo pop = religión contemporánea es tan cierto cómo obvio. Dicho de otra manera, a fuerza de obviedad parece mentira, pero de hecho todas las prácticas sociales que envuelven el pop lo confirman. En otras ocasiones he disertado a propósito del carácter onírico de los clips – sólo hace falta ver las cortinas entre clips de la nueva – a Dios gracias – MTV España, para convencerse.

Lo que analizaremos en adelante es el carácter de ritual del concierto y cómo la vinculación del grupo o el artista deviene necesariamente trascendente aunque aparente contacto y proximidad. Dicho de otro modo, sólo en la medida en que la distancia es percibida se genera algún tipo de ad-mirar – mirar a – alguien o algo. Así, en la definición misma de mirar al altar – escenario – se produce la revelación en forma de espectáculo. Mirar el escenario supone necesariamente asumir la liturgia de algo que va a ser revelado: usualmente un mensaje. Dicho mensaje apela menos al intelecto que a los afectos – de hecho en la música pop la letra es siempre un buen complemento a lo importante. Si no se lo creen, intenten recordar una buena canción con una mala música y una buena letra – ¡a qué no pueden! – viceversa es fácil, son la mayoría de las que recuerdan.

El mensaje apela normalmente a los afectos mediante una consigna paradójica: tu eres especial y – con solución de continuidad, por que yo lo valgo – todos formáis parte de algo – comunidad, grupo, congregación – Todos radicalmente distintos pero a la vez parte de una comunidad. A esto Virno lo llama multitud y tiene que ver con el sujeto político contemporáneo. No es casual que de algún modo se produzca un cortocircuito entre lo posmoderno descreído – laico y consumista – y el sujeto de raigambre religiosa – apocalíptico – friki diríamos hoy - e integrado. De hecho es sintomáticamente lo mismo, en la medida en que menos nos consideremos religiosos más suplicantes estaremos dispuestos a aceptar otro credo – recuerden que lo simbólico no se desvanece nunca, siempre se superpone en forma de doblez. Así, en la medida que no necesitemos creer en los mensajes – profetas - de la curia, el palio y la catequesis más exhortadamente nos creeremos a los mensajes de los modernos – flequillo, pintoresca indumentaria y seductora pose. Nos han vendido lo mismo, sólo que esta vez nos han cobrado entrada.